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También en Alicante, Alces y Benidorm Los lugares estaban llenos. Se exige más protección fronteriza, apoyo a Ceuta y aclaraciones sobre el papel de Marruecos. Para Pedro Sánchez, la crisis se vuelve delicada también porque las críticas ya no provienen únicamente del PP y de Vox.
Entre 15 000 y 18 000 personas en Alicante, unas 7 500 en Elche y más de 5 000 en Benidorm: las manifestaciones a nivel nacional en apoyo a Ceuta movilizaron el miércoles a miles de personas también en la Costa Blanca. Además de banderas españolas y muestras de solidaridad, en muchos lugares también se escucharon consignas exigiendo la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Más de 260 ciudades y municipios se sumaron a la convocatoria. En Madrid se contabilizaron unos 50.000 participantes, y en la propia Ceuta, unos 20.000. La crisis en la frontera de España con el norte de África se ha convertido así definitivamente en un tema político de alcance nacional.
A finales de julio, más de 70 000 personas llegaron a Ceuta desde Marruecos en el plazo de dos días. Más del 90 % ya ha regresado, según explicó Sánchez el jueves en el Congreso. El Gobierno ha habilitado alojamientos adicionales y, a principios de septiembre, aprobó un paquete de ayudas de 309 millones de euros destinado a la seguridad, los servicios públicos, la asistencia humanitaria y la economía de Ceuta.
La cuestión de cómo se produjo este movimiento masivo sin precedentes sigue siendo políticamente candente. Un informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras describe la acción como planificada y también hace referencia al comportamiento de las fuerzas de seguridad marroquíes. Hay indicios, entre otros, de que algunos agentes habrían guiado a los migrantes hacia la frontera. Sin embargo, el informe no aporta pruebas fehacientes de que el Gobierno de Rabat haya ordenado la acción.
Las manifestaciones se centran en reforzar la seguridad fronteriza, aumentar la dotación de personal y los medios técnicos de la policía y la Guardia Civil, prestar apoyo adicional a Ceuta y garantizar que las repatriaciones de las personas sin derecho a permanecer en el territorio se realicen de conformidad con la ley. Además, se exige una mayor participación de la Unión Europea.
En Elche, el manifiesto rechazaba expresamente cualquier forma de racismo y odio. Al mismo tiempo, muchos actos tenían un carácter claramente crítico con el Gobierno. Por ello, el PSOE y Compromís, por ejemplo, no participaron en la manifestación de Elche, ya que consideraron que el acto tenía un carácter demasiado partidista.
En su esperada comparecencia ante el Congreso de los Diputados el jueves, Sánchez se mantuvo firme en su postura principal: hasta el momento no hay pruebas sólidas de que el Gobierno marroquí haya planeado u organizado la llegada masiva. Si se presentaran tales pruebas, España reaccionaría con firmeza.
Al mismo tiempo, Sánchez anunció que se tomarían medidas. Se revisarán los mecanismos de alerta y coordinación y se publicarán todos los informes de los que dispone el Gobierno sobre los días previos al 30 de julio. Sánchez declaró además que ningún servicio de inteligencia había previsto la magnitud de la entrada masiva de personas.
Madrid mantiene su compromiso con la cooperación estratégica con Marruecos. Sin embargo, tras los acontecimientos, se reevaluará dicha cooperación y se reforzará el apoyo europeo a la protección de Ceuta y Melilla.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, exigió a Sánchez en el Congreso que dimitiera y acusa al Gobierno de haber ignorado las advertencias y de haber actuado con demasiada complacencia con Marruecos. Vox intensifica aún más los ataques y habla de un fracaso del Gobierno a la hora de proteger la frontera española.
Für Sánchez politisch wichtiger ist jedoch der Widerstand aus dem eigenen Lager. Sumar verlangt eine umfassendere Aufklärung der Rolle Marokkos. Aus Izquierda Unida kamen Forderungen nach personellen Konsequenzen, sollte sich bestätigen, dass entscheidende Informationen innerhalb des Innenministeriums nicht weitergegeben wurden. Auch ERC und Podemos haben Sánchez‘ bisherige Darstellung zu Marokko offen infrage gestellt. PNV und Junts hatten bereits darauf gedrängt, dass der Regierungschef früher als ursprünglich vorgesehen im Kongress erscheint.
La crisis de Ceuta no provoca una caída inmediata del Gobierno. Sin embargo, afecta a Sánchez en un punto vulnerable: su coalición no cuenta con mayoría propia en el Parlamento.
El PSOE cuenta actualmente con 121 diputados, y Sumar con 26. En conjunto, suman 147 de los 350 escaños del Congreso. Para obtener la mayoría absoluta se necesitan 176 votos. Por ello, Sánchez sigue dependiendo, en votaciones importantes, del apoyo de, entre otros, ERC, Junts, EH Bildu y el PNV.
Je mehr dieser Parteien bei einem Thema gemeinsam auf Distanz gehen, desto schwieriger wird es für die Regierung, Mehrheiten für Gesetze und andere zentrale Vorhaben zu organisieren. Genau darin liegt die politische Sprengkraft der Ceuta-Krise: Nicht die Opposition allein gefährdet Sánchez‘ Handlungsfähigkeit. Entscheidend ist, ob die Parteien, die seine Regierung bisher parlamentarisch gestützt haben, weiter mitziehen.
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