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Bienestar animal en España: normas para perros y gatos

La Ley de Protección de los Animales de España está en vigor desde 2023, pero no todas las novedades anunciadas se han aplicado ya por completo. Las normas más importantes para perros, gatos y hurones: desde el microchip hasta dejarlos solos en casa.

Bienestar animal en España: normas para perros y gatos

El bienestar animal empieza en el día a día

El perro se queda atado justo delante del supermercado, el gato se queda solo en el piso durante el fin de semana, hay un cuenco con agua en el balcón y la ventanilla del coche está entreabierta. Lo que en el día a día puede parecer inofensivo está hoy en día regulado en España de forma mucho más estricta que antes.

La base jurídica es la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales. La Ley de Protección de los Animales española está en vigor desde 2023 y ha definido con mayor claridad muchas de las obligaciones de los propietarios de animales. Además, desde 2021, en el Derecho civil español los animales ya no se consideran cosas, sino seres vivos dotados de sensibilidad. Para los propietarios, esto supone una mayor responsabilidad, no solo moral, sino también jurídica.

Lo que realmente importa hoy en día

Los perros, gatos y hurones deben estar identificados con un microchip e inscritos en el registro de la comunidad autónoma correspondiente. En la Costa Blanca, la autoridad competente es la Comunidad Valenciana. Quien adopte un animal, lo traiga del extranjero o se mude dentro de España, debe comprobar los datos del registro y actualizarlos.

Si se pierde un animal, hay que comunicarlo en un plazo de 48 horas. Esta obligación tiene por objeto ayudar a distinguir mejor entre los animales abandonados, los casos de pérdida y la cesión ilegal.

La ley también establece límites en lo que respecta a dejar a los animales solos. Los perros pueden permanecer sin supervisión durante un máximo de 24 horas. Para el resto de animales de compañía, el límite máximo es de tres días. Lo decisivo no es solo que haya comida y agua disponibles, sino que el cuidado, la supervisión y la atención estén realmente organizados.

El balcón, el coche y el supermercado: ya no son cosas sin importancia

Un balcón no es un lugar permanente para un perro, una azotea no sustituye al ejercicio al aire libre y un coche no es una sala de espera. No se permite mantener a perros y gatos de forma permanente en balcones, terrazas, patios interiores, sótanos, trasteros o vehículos.

El coche es un caso especialmente crítico. Precisamente en el verano español, un vehículo puede convertirse rápidamente en un peligro, incluso a la sombra o con la ventanilla ligeramente abierta. La ley no se basa aquí en la comodidad, sino en el bienestar del animal.

También es delicado el tema de atar a los perros delante de los comercios. Un perro que espera sin supervisión delante de un supermercado, un bar o una farmacia puede considerarse una infracción. Lo decisivo no es lo breve que fuera la compra, sino si el animal estaba realmente bajo el control de una persona responsable.

Correa, playa y restaurante: el ayuntamiento tiene voz y voto

No existe una obligación general de llevar correa para todos los perros en todo el país. La ley nacional establece el marco general, pero son los ayuntamientos los que regulan muchos de los detalles. Por eso, las normas pueden variar entre Dénia, Calp, Benidorm, Alicante, Santa Pola, Torrevieja y otras localidades costeras más pequeñas.

Esto se aplica especialmente a las playas, los paseos marítimos, los parques, los mercados, las fiestas y las zonas muy concurridas. Algunos municipios permiten la presencia de perros en determinados tramos de playa solo fuera de temporada, mientras que otros designan playas para perros o endurecen las normas en verano.

Los bares, restaurantes y hoteles también pueden decidir por sí mismos si admiten animales, siempre que se garanticen la higiene y la seguridad. Si no se admiten perros, esto debe indicarse de forma visible. Los perros de asistencia gozan de derechos de acceso especiales.

Gatos, venta y perros clasificados como peligrosos

En el caso de los gatos, la norma general es que deben ser esterilizados antes de cumplir los seis meses de edad, salvo que estén registrados oficialmente para la cría. El objetivo es reducir la reproducción descontrolada, un problema fundamental para los refugios de animales y las colonias de gatos en muchos municipios.

 

También se ha restringido la venta de animales de compañía. Ya no se permite la venta de perros, gatos y hurones en tiendas de animales. La venta se realiza a través de criadores registrados; las ventas directas por Internet están prohibidas. Por lo tanto, quien adquiera un animal debe asegurarse de que cuente con un microchip, cartilla de vacunación, certificado de origen y que los datos del registro sean correctos.

Los perros clasificados como potencialmente peligrosos siguen estando sujetos a una normativa específica. Según el caso, puede ser obligatorio disponer de licencia, seguro de responsabilidad civil, correa, bozal y otras condiciones. Estas normas no han quedado derogadas por la nueva Ley de Protección de los Animales.

Registro, curso para perros, seguro: lo que aún queda por resolver

Desde 2023 se han hecho muchos anuncios en torno a la Ley de Protección de los Animales. No todo se ha aplicado ya tal y como se debatió en su momento. Por eso es importante distinguir entre las obligaciones vigentes en el día a día y los aspectos que aún están pendientes de una aplicación práctica completa o de reglamentos detallados.

La ley prevé la creación de un registro estatal central de animales de compañía. Sin embargo, en la práctica, los registros de las comunidades autónomas siguen siendo fundamentales. Para los propietarios de animales de la Costa Blanca, esto significa que los perros, gatos o hurones deben estar debidamente registrados en la Comunidad Valenciana.

El curso obligatorio para propietarios de perros también está recogido en la ley, pero aún no se ha implantado de forma generalizada en la vida cotidiana como un sistema completo y uniforme. La situación es similar en lo que respecta al seguro de responsabilidad civil general para perros. Está previsto, pero su aplicación concreta sigue dependiendo de la normativa definitiva y, en parte, de las disposiciones regionales o municipales. En cualquier caso, ya existen obligaciones especiales de seguro para los perros potencialmente peligrosos.

Además, sigue siendo objeto de crítica la situación especial de los perros de caza, de pastoreo y de determinados perros de trabajo. No están sujetos en todos los aspectos al mismo ámbito de protección central que las mascotas clásicas.

Por qué España necesita estas normas

Según el informe „Él nunca lo haría“, elaborado por la Fundación Affinity, en 2024 los refugios y las organizaciones de protección animal de España acogieron a más de 292 000 perros y gatos. El abandono y la pérdida de animales siguen siendo, por tanto, uno de los principales problemas en materia de bienestar animal del país.

La ley por sí sola no resuelve este problema. Para ello se necesitan controles, registros que funcionen, ayuntamientos con personal, criadores y propietarios responsables que no esperen a que se les imponga una multa para tomarse en serio sus responsabilidades. Sin embargo, el marco jurídico ha cambiado: hoy en día, en España, una mascota no es un bien que se pueda dejar esperando en cualquier sitio o ceder sin más. Es un ser vivo cuyo bienestar está protegido por la ley.

Conclusión: más protección, más obligaciones

La legislación española en materia de protección animal se ha vuelto más estricta y vinculante. Ya están en vigor muchas obligaciones cotidianas: microchip, registro, notificación de pérdida, cuidados, protección contra el calor, prohibición de mantener a los animales de forma permanente en balcones o terrazas, y normas más estrictas para la venta y la cría.

La aplicación práctica de las medidas relativas al registro central, los cursos para perros y el seguro de responsabilidad civil general aún no se ha completado del todo. Es precisamente en este ámbito donde los propietarios de animales deben comprobar qué normas se aplican a nivel nacional y qué requisitos adicionales existen en su municipio o comunidad autónoma.

Una cosa está clara: en España se toma más en serio la tenencia de animales que antes. Ir a hacer la compra rápida, ir a la playa, salir al balcón o ausentarse el fin de semana ya no son cuestiones secundarias. El bienestar animal empieza precisamente ahí donde la vida cotidiana se vuelve cómoda.

Referencia: Este artículo se basa en la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, la reforma del Código Penal mediante la Ley Orgánica 3/2023, información del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, así como datos de la Fundación Affinity.

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