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Poco antes del receso parlamentario de verano, el Gobierno español ha sufrido un duro revés. El Congreso aprobó una moción del PP, el partido conservador, en la que se insta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a plantearse una moción de confianza en caso de que no convoque nuevas elecciones.
El PP, Vox, UPN y Junts fueron los que proporcionaron la mayoría. El apoyo de Junts, en particular, tiene un gran peso político. El partido catalán de Carles Puigdemont no forma parte del Gobierno, pero ha sido decisivo para Sánchez en varias ocasiones desde el inicio de la legislatura, cuando las votaciones en el Congreso se han decidido por un estrecho margen.
Desde el punto de vista jurídico, la votación no obliga a Sánchez a nada. En España, el Parlamento no puede forzar una moción de confianza; esta compete al jefe del Gobierno. Sin embargo, desde el punto de vista político, la votación es más que un simple golpe simbólico. Demuestra que Sánchez ya no puede contar con la seguridad de que sus antiguos aliados le proporcionen la mayoría necesaria para proyectos importantes.
La moción del PP estaba redactada inicialmente en términos más contundentes. Dos puntos —la exigencia de convocar elecciones anticipadas y la dimisión de todo el Gobierno— no fueron admitidos a debate por la Mesa del Congreso.
Sin embargo, se votó sobre la petición de que Sánchez considerara la posibilidad de someterse a una moción de confianza. También obtuvo mayoría otra moción que, en el marco de las investigaciones por corrupción en el entorno de los socialistas, se dirige políticamente contra el jefe del Gobierno.
El PP ve en ello la prueba de que Sánchez ya no cuenta con una base parlamentaria estable. Los socialistas hablan de una maniobra política sin consecuencias jurídicas. Ambas afirmaciones reflejan en parte la situación: la moción no derriba al Gobierno. Sin embargo, pone de manifiesto lo reducido que se ha vuelto su margen de maniobra.
No es de extrañar que el PP y Vox voten en contra de Sánchez. La clave está en Junts. El partido ha demostrado en varias ocasiones en los últimos meses que su apoyo no puede interpretarse como una mayoría duradera para el Gobierno.
Para Sánchez, esto supone un problema. Su Gobierno se sustenta en acuerdos cambiantes con varios partidos regionalistas e independentistas. Si Junts se alinea con el bloque de la derecha en votaciones clave, cada proyecto importante se convertirá en una nueva prueba de resistencia.
Esto quedó patente ese mismo día. También se rechazó un real decreto del Ministerio de Transportes por valor de unos 1.000 millones de euros destinado a Renfe, los puertos estatales y Salvamento Marítimo. En este caso, Junts votó junto con el PP, Vox y UPN en contra del Gobierno.
A pesar de todo, la sesión no terminó con una derrota total para Sánchez. El Congreso prorrogó el programa „Verano Joven“, que permite a los jóvenes de entre 18 y 30 años disfrutar de importantes descuentos en los viajes en tren y autobús durante el verano.
Además, se han avanzado en otras dos iniciativas: se pretende endurecer las sanciones penales por la prohibición de las denominadas «terapias de conversión» LGBTIQ+. Asimismo, se ha puesto en marcha el proceso de traspaso de la autopista gallega AP-9 al Gobierno regional de Galicia.
Esto describe con bastante precisión la situación actual en Madrid: el Gobierno aún puede sacar adelante proyectos concretos. Sin embargo, ya no puede dar por seguro que su base parlamentaria se mantenga.
El período ordinario de sesiones del Parlamento español finaliza en junio. La actividad parlamentaria se reanuda en septiembre. Por lo tanto, el receso parlamentario de verano suele abarcar los meses de julio y agosto.
Desde el punto de vista político, esto no tiene por qué suponer una pausa real. Se pueden celebrar sesiones extraordinarias si las solicita el Gobierno, la Diputación Permanente o la mayoría absoluta de una de las Cámaras. Así pues, en momentos de tensión, Madrid sigue siendo capaz de actuar incluso en verano.
Por el momento, esta votación no supone ningún cambio en la vida cotidiana de la Costa Blanca. No habrá nuevas elecciones automáticas, ni cambio de Gobierno, ni obligación legal para que Sánchez plantee la moción de confianza.
No obstante, esta evolución también es relevante para la Comunidad Valenciana. En Valencia, el PP gobierna con Juanfran Pérez Llorca al frente de la Generalitat. Su mayoría en Les Corts Valencianes se apoya en el PP y en Vox. El PSOE es allí el partido de la oposición, seguido de Compromís.
De este modo, las líneas políticas entre Madrid y Valencia quedan claramente definidas: en la capital, un gobierno socialista en minoría se encuentra bajo presión; en la Comunidad Valenciana, el PP gobierna con el apoyo de Vox. Esta constelación también marca los debates sobre competencias, financiación e inversiones estatales.
Para los lectores de la Costa Blanca, esto no significa que ahora se vayan a bloquear automáticamente proyectos concretos. Sin embargo, sí significa que, si la situación política en Madrid se vuelve inestable, resulta más difícil planificar decisiones a largo plazo. Esto afecta sobre todo a aquellos proyectos en los que el Gobierno central y la comunidad autónoma deben colaborar.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, no aclaró tras la votación si presentará una moción de censura contra Sánchez. En España, una moción de este tipo solo prosperaría si al mismo tiempo se eligiera a un jefe de Gobierno alternativo.
Así pues, Feijóo no solo necesitaría una mayoría en contra de Sánchez, sino también una mayoría a su favor. Y eso es precisamente lo difícil.
Por lo tanto, España no se encuentra ante un cambio de Gobierno inminente. Sin embargo, la legislatura llega al verano en una situación de debilidad. Sánchez sigue en el cargo, pero sus mayorías se han vuelto menos sólidas.
Referencias: La información se basa en noticias publicadas por El País, Cadena SER, RTVE y elDiario.es, datos facilitados por las Corts Valencianes y el artículo 73 de la Constitución española.